¿QUE ES LA EDUCACION? SEGÚN IMMANUEL KANT
Kant sostiene como tesis pedagógica
fundamental que la educación es absolutamente indispensable para el desarrollo
de la humanidad. Precisamente por tener todos los seres humanos "tan gran propensión
a la libertad", se les ha de "acostumbrar pronto a someterse a los
dictados de la razón". El ser humano (como designación genérica) no es
otra cosa que lo que de él hace la educación. "Hay que señalar que el ser
humano se educa sólo por medio de otros seres humanos que también han sido, a
su vez, educados". A unos, la educación les permite recibir una
orientación empírica, es decir, hacia aquello que realmente se verifica en la
realidad dada; otros, en cambio, se orientarán hacia las profundidades
antropológicas, y en consonancia con sus ideas normativas. A este respecto,
señala Kant:
"Una idea no es otra cosa que el concepto de
una perfección que aún no se encuentra en la experiencia”. La idea de
educación constituye el canon para la praxis de la educación. Hace posible la
crítica educativa, escolar y de la enseñanza. Incluso cuando aún no se ha realizado
en forma sustantiva o aproximativa, la "idea de una educación que
desarrolla todas las disposiciones naturales de los seres humanos" parece "legítima". En la consumación
de la educación buena y verdadera "está el gran secreto de la verdadera
perfección de la naturaleza humana"
Para Kant resulta "maravilloso imaginar que la naturaleza humana se va a desarrollar
cada vez mejor mediante la educación, y que es posible conformar ésta en concordancia
con lo humano".
Por eso, la educación ha de estar
planificada con arreglo a una orientación "cosmopolita", y ha de ser
aplicada para "el bien del mundo".
"La buena educación es precisamente aquello de lo que dimana todo bien
en el mundo."
Se sigue de aquí el principio ideal:
"El niño no debe ser educado con miras al mejor estado posible del género
humano hoy, sino pensando en el mejor estado futuro, es decir: acorde con la idea
de lo humano y con su completa definición."
Una de las críticas de Kant a la
educación practicada en su época, acaso por la educación familiar, estriba en
que, comúnmente, los padres educan a sus hijos sólo de forma que se adapten al
Aunque admite que la
educación de su época concretiza las tres primeras, se lamenta de que
"vivimos una época de disciplina, cultura y civilización, pero ni con
mucho de moralización". El propio Kant se manifiesta en relación con la
cuarta tarea principal de la educación, que a menudo es mal comprendida por
efecto de una falsa aplicación del concepto de moralidad- consiste en la
obligación hacia un futuro ethos universal. La moralización
significa especialmente que los educadores desarrollan la convicción de elegir
"sólo conforme a fines buenos". "Fines buenos son aquellos que
necesariamente aprueba todo el mundo; y que al mismo tiempo pueden ser fines de
todo el mundo"
La moralización consiste, por tanto,
en aquellos procedimientos educativos que aspiran a desarrollar el "carácter moral" de niños y
jóvenes. Este está inseparablemente vinculado a la dignidad de todo ser humano
y ha de ser interpretado, por consiguiente, en sentido anticolonialista, antiimperialista
y antielitista o, más bien, "en sentido cosmopolita". Hay que educar
a los niños a que cumplan:
a) "Pero el deber para con uno mismo consiste... en
que el hombre preserve la dignidad de lo humano en su propia persona". En
todas las acciones, el niño a educar tiene en cuenta "que el ser humano
posee, en lo más íntimo, una cierta dignidad que lo destaca de todas las
criaturas". Su deber es no renunciar a esta dignidad de la humanidad en su
propia persona."
b) Los deberes para con los demás significan: "Ha
de enseñarse ya muy pronto al niño el respeto y consideración del derecho de
los demás." Kant insta, por ejemplo, a un niño rico a dispensar a los
pobres el mismo respeto al derecho humano que a sí mismo.
De las muchas explicaciones dignas de reflexión que
Kant añade con respecto a la educación, únicamente podemos citar -por razones
de espacio- que en la educación es siempre preciso enmarcar el principio de
obediencia remitiéndose a la razón ilustrada. En la última etapa de la
educación, los deberes, la obediencia y la razón aparecen reunidos en uno, como
sigue: "Hacer algo por deber significa: obedecer a
la razón."

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